ME solicitan una colaboración para esta web. Creo que todo lo que venga de nuestra Hermandad de San Juan de la Palma (y este sitio, aunque no sea el oficial, entiendo que lo es) tendrá siempre mi colaboración. Escojo como tema el que leen vds. en el título: ¿Dejará de ser legítimo algún día salir de nazareno en más de una cofradía?

Surge esta pregunta al hilo de nueva incorporaciones de Hermandades a la nómina de la Semana Santa, tierra movediza donde todo el mundo parece aceptar los dos principios de entrada pero que de por sí son contradictorios y he ahí el dilema. Por un lado, la medida intocable pero ya desbordada de la Semana Santa, y por el otro que los barrios, los actuales barrios de verdad (en un programa de antaño leo que los Panaderos era una cofradía ¡de barrio!) no queden al margen de la celebración, bajo el peligro de ser los futuros detractores y verdugos de la misma

Pero la solución a esta cuestión no es que sea dificil de encontrar...es que seguramente no exista. Hasta ahora mismo se vienen produciendo pequeños avances que han estirado lo que hay. Y, como el niño que crece, día a día, en este caso año a año, no notas el cambio pero lustro a lustro se van generando los problemas propios de algo que no se ha planificado a largo plazo y con criterio. Ser la última del día, por ejemplo, ha pasado de ser un privilegio de antigüedad a un calvario de soledad y desamparo. Y en esto de la lista de Hermandades aspirantes ya se sabe que acaba sucediendo como en los casos de la Resurrección o de la ampliación de la Carrera Oficial: que si la resolución adoptada en su día no es de la satisfacción del demandante se sigue planteando como tema pendiente, como un eterno recurso que no acabará hasta que se consiga lo que se quiere. Pero en fín, no quiero simplificar estos dos temas, mucho más complejos de como los acabo de enunciar.

Volviendo al aumento de Hermandades, parece claro que más sitio no hay: ni por delante ni por detrás ni por enmedio. Se exprimen sus sesos los señores miembros del Consejo y Hermanos Mayores. Pero ¿acaso no estará el "quid" en otra instancia? No me refiero a la Autoridad Eclesiástica ni a la Municipal. Pienso en ese auténtico protagonista de la Semana Santa de cada uno, cual es nuestro propio yo, íntimo, personal, subjetivo con su pequeña historia, sus sentimientos, sus recuerdos y sus afectos. Ahí podría estar parte de la solución porque pienso en la costumbre bastante generalizada que tenemos de salir de nazareno en dos o más cofradías. Ir contra esta tradición sé que es muy doloroso e injusto porque las devociones no son un reparto matemático en nuestras almas como para escoger preferencias en muchos casos. Pero, sin demagogia, no creo -y a esto vengo- que debamos dejar de plantearnos: ¿puedo salir yo dos veces de nazareno e ir a la Catedral con mi cofradía mientras otro sevillano no puede?

¿Qué consecuencias tendría este gesto? (No quiero decir "medida" porque sería muy duro que fuese fruto de una norma impuesta, aunque sólo así fuese efectivo). ¿De qué porcentaje de nazarenos estaríamos hablando? Ya sé que el tiempo lo consumen realmente los pasos con su lucimiento, más que la relativa extensión de los tramos. ¿Pero no cabría al menos en el tiempo actual otra cofradía por jornada? Debemos manejar instrumentos estadísticos objetivos si no queremos encontrarnos con el rebote de soluciones artificiales. La modernidad que nos exige nuestro entorno circundante no debe preocuparnos si sabemos mirar de frente, hablarle a la cara al siglo XXI con sus propias herramientas. Sacudirnos determinados tics que no nos benefician. Por grandes que sean las muchedumbres que acompañan a nuestras imágenes en algunas de las recientes salidas extraordinarias no debemos creernos ya el arcaico lenguaje de frases hechas, tales como "...lo acompañó toda Sevilla", frase tan autocomplaciente como dañina cuando además hay lugar para otros comentarios objetivamente halagatorios. Del mismo modo hay también divorcios entre la realidad y el rito como en determinadas liturgias cual la jura de reglas, la protestación de fe, la estirada afectación de rostros que choca -más que ayuda- con la seriedad de lo solemne.

Imagino las mil respuestas con que se me puede rebatir la reflexión que traigo a estas líneas, pero a mí, que ahora mismo visto dos túnicas (y sacrifico dolorosamente otra más) me empieza a pesar el cariz egoísta que podría ir tomando esta realidad si ese pluriempleo penitencial le está quitando el sitio de verdad a otra persona. Salir acompañando a tus benditos titulares claro que se puede hacer hasta todos los días de la semana. Pero una verdadera estación de penitencia, ejercicio de sacrificio, retiro espiritual bajo la túnica, disciplina consciente, me da que se pone en entredicho cuantas más veces se repita a lo largo de esos días.

Ni quito ni pongo rey, le veo sus ventajas y sus inconvenientes evidentemente, pero saco a la luz el tema porque el debate siempre enriquece y demuestra que hay más fórmulas que las que se barajan. Hace unos años había exceso de cuerpo de nazarenos, se habló de un posible númerus clausus...¿puede decirse que se tomaba el tema en serio cuando ni siquiera se llevaban a la práctica mecanismos que muchas reglas contemplaban, como exigir el año de antigüedad para vestir la túnica y que, con toda la buena voluntad que se quiera, era sustituído por tener abonada la cuota completa del año?

Creo al menos que estamos obligados a esos mínimos actos de sinceridad. Y porque si han de venir cambios, que sea la lógica quien los presida, que no nos atropellen los acontecimientos y que repercutan lo mínimo posible sobre la estructura y los valores fundamentales de nuestra Fiesta Mayor.

Con todo mi respeto por todos y cada uno de los que hacen posible el milagro de nuestra Semana Santa, la mayoría seguramente en desacuerdo con lo expuesto, os agradezco la atención.

Francisco J. Vázquez Perea es hermano de la Amargura y fue pregonero de la Semana Santa de Sevilla en 2003.

 

 

 

 

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Artículo de Francisco Vázquez Perea

¿Dejará de ser legítimo salir de nazareno en más de una cofradía?

Opinión