Pero la solución
a esta cuestión no es que sea dificil de encontrar...es que seguramente
no exista. Hasta ahora mismo se vienen produciendo pequeños avances que
han estirado lo que hay. Y, como el niño que crece, día a día, en este
caso año a año, no notas el cambio pero lustro a lustro se van generando
los problemas propios de algo que no se ha planificado a largo plazo y
con criterio. Ser la última del día, por ejemplo, ha pasado de ser un
privilegio de antigüedad a un calvario de soledad y desamparo. Y en esto
de la lista de Hermandades aspirantes ya se sabe que acaba sucediendo
como en los casos de la Resurrección o de la ampliación de la Carrera
Oficial: que si la resolución adoptada en su día no es de la
satisfacción del demandante se sigue planteando como tema pendiente,
como un eterno recurso que no acabará hasta que se consiga lo que se
quiere. Pero en fín, no quiero simplificar estos dos temas, mucho más
complejos de como los acabo de enunciar.
Volviendo al aumento de Hermandades, parece claro que más sitio no hay:
ni por delante ni por detrás ni por enmedio. Se exprimen sus sesos los
señores miembros del Consejo y Hermanos Mayores. Pero ¿acaso no estará
el "quid" en otra instancia? No me refiero a la Autoridad Eclesiástica
ni a la Municipal. Pienso en ese auténtico protagonista de la Semana
Santa de cada uno, cual es nuestro propio yo, íntimo, personal,
subjetivo con su pequeña historia, sus sentimientos, sus recuerdos y sus
afectos. Ahí podría estar parte de la solución porque pienso en la
costumbre bastante generalizada que tenemos de salir de nazareno en dos
o más cofradías. Ir contra esta tradición sé que es muy doloroso e
injusto porque las devociones no son un reparto matemático en nuestras
almas como para escoger preferencias en muchos casos. Pero, sin
demagogia, no creo -y a esto vengo- que debamos dejar de plantearnos:
¿puedo salir yo dos veces de nazareno e ir a la Catedral con mi cofradía
mientras otro sevillano no puede?
¿Qué
consecuencias tendría este gesto? (No quiero decir "medida" porque sería
muy duro que fuese fruto de una norma impuesta, aunque sólo así fuese
efectivo). ¿De qué porcentaje de nazarenos estaríamos hablando? Ya sé
que el tiempo lo consumen realmente los pasos con su lucimiento, más que
la relativa extensión de los tramos. ¿Pero no cabría al menos en el
tiempo actual otra cofradía por jornada? Debemos manejar instrumentos
estadísticos objetivos si no queremos encontrarnos con el rebote de
soluciones artificiales. La modernidad que nos exige nuestro entorno
circundante no debe preocuparnos si sabemos mirar de frente, hablarle a
la cara al siglo XXI con sus propias herramientas. Sacudirnos
determinados tics que no nos benefician. Por grandes que sean las
muchedumbres que acompañan a nuestras imágenes en algunas de las
recientes salidas extraordinarias no debemos creernos ya el arcaico
lenguaje de frases hechas, tales como "...lo acompañó toda Sevilla",
frase tan autocomplaciente como dañina cuando además hay lugar para
otros comentarios objetivamente halagatorios. Del mismo modo hay también
divorcios entre la realidad y el rito como en determinadas liturgias
cual la jura de reglas, la protestación de fe, la estirada afectación de
rostros que choca -más que ayuda- con la seriedad de lo solemne.
Imagino las mil respuestas con que se me puede rebatir la reflexión que
traigo a estas líneas, pero a mí, que ahora mismo visto dos túnicas (y
sacrifico dolorosamente otra más) me empieza a pesar el cariz egoísta
que podría ir tomando esta realidad si ese pluriempleo penitencial le
está quitando el sitio de verdad a otra persona. Salir acompañando a tus
benditos titulares claro que se puede hacer hasta todos los días de la
semana. Pero una verdadera estación de penitencia, ejercicio de
sacrificio, retiro espiritual bajo la túnica, disciplina consciente, me
da que se pone en entredicho cuantas más veces se repita a lo largo de
esos días.
Ni quito ni pongo rey, le veo sus ventajas y sus inconvenientes
evidentemente, pero saco a la luz el tema porque el debate siempre
enriquece y demuestra que hay más fórmulas que las que se barajan. Hace
unos años había exceso de cuerpo de nazarenos, se habló de un posible
númerus clausus...¿puede decirse que se tomaba el tema en serio cuando
ni siquiera se llevaban a la práctica mecanismos que muchas reglas
contemplaban, como exigir el año de antigüedad para vestir la túnica y
que, con toda la buena voluntad que se quiera, era sustituído por tener
abonada la cuota completa del año?
Creo al menos que estamos obligados a esos mínimos actos de sinceridad.
Y porque si han de venir cambios, que sea la lógica quien los presida,
que no nos atropellen los acontecimientos y que repercutan lo mínimo
posible sobre la estructura y los valores fundamentales de nuestra
Fiesta Mayor.
Con todo mi respeto por todos y cada uno de los que hacen posible el
milagro de nuestra Semana Santa, la mayoría seguramente en desacuerdo
con lo expuesto, os agradezco la atención.
Francisco J. Vázquez Perea es hermano de la Amargura y fue pregonero de la Semana Santa de Sevilla en 2003.
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Artículo
de Francisco Vázquez Perea
¿Dejará de ser legítimo salir de nazareno en más de una cofradía? |
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Opinión
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